Emisarios de Ilusión

La entrega del libro


Siempre compramos verduras y frutas en un mercadito que sentimos acogedor, además siempre nos gusta hablar con las personas que nos atienden. 

En una de las conversaciones, uno de ellos dijo algo con poesía. Esto dio paso para hablar de las letras.

— ¿Han leído la pulga que fue entrenada?, preguntó el muchacho.

— No.

— Busquen el cuento, les va a gustar. ¿Y han leído La Cabaña? 

— Sí, ese sí. Tiene un mensaje interesante. ¿A usted le gusta leer?

— Sí. Yo sé que no parece, pero sí.

— Preguntamos porque no a todo mundo le gusta. Un día de estos le vamos a regalar un libro.

— ¿En serio? Muchas gracias.

Después de dos días regresamos al mercadito.

— Nosotros lo escribimos.

— ¿En serio? Gracias. Que Dios se los pague.

Cuando hay almas que valoran las letras, no hay que pensarlo mucho. Solo se requiere dar un impulso y llenarles más el alma. 

Agradecer siempre por todo. El agradecimiento es la llave a la luz. 

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Dibujo: Freepik

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